Aunque los rostros de todos los asambleístas que apoyaron la polémica propuesta ya han sido expuestos, solo Molina ha intentado justificar su firma. El resto, hasta ahora, guarda silencio absoluto.
La ciudadanía exige explicaciones públicas, mientras crece la indignación por la acusación de abuso sexual por parte de uno de los asambleístas del pleno.